domingo, 19 de noviembre de 2006

Para hacer nacer el maiz rojo


Todavía se dice que las mujeres oyen voces. Hace seis años, una mujer de Epal Ch'en soñó que una voz le hablaba en su cabeza. La voz pidió su caja, y le dijo: Mamacita, te vas acasar. Era un santo ("Pagresito") que le hablaba. La mujer se casó, pero su marido la dejó con tres hijos; no le gustaba que ella hablara con un santo. Los pagresitos tienen su madre como cada cosa la tiene. El corazón es la Madre de la sangre; la Madre del Agua es el trueno; la Madre de la Mano, el dedo pulgar. La Madre de los Rayos manda la lluvia; la Madre de la Luz es una presa hidroeléctrica; no hay nada que no tenga madre.

La Madre del Maíz es una mazorca doble; salen una o dos en cada milpa. Se parece al cuerpo de una mujer, con su cabello largo. Cuando la tapiscan, le echan incienso. Una vez que su marido le pegó, la Madre del Maíz se limpió la sangre de la nariz con una mazorca; así nació el maíz rojo. Donde la Madre del Maíz orinó, brotaron las primeras calabazas; donde orinó otra vez, brotó el chayote. La Madre de la Noche no pude dormir porque las lombrices rojas que viven en su vagina le dan mucha comezón, que sólo se quita haciendo el amor con doce o quince hombres. El antropólogo Roberto Laughlin escribe, en su Gran diccionario tzotzil-maya de San Lorenzo Zinacantán, que las mujeres promiscuas y eso incluye a las que ríen a carcajadas son castigadas en el infierno con un alambre calentado al rojo vivo que les meten en la vagina; pero según lo que se cuenta, todas las mujeres tienen lombricitas del deseo y exigen a sus maridos una buena tarea en la cama.

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1 comentario:

Cesar Eduardo dijo...

¿Porque el martes?, algo similar me dijiste del Domingo y las reuniones. Ciertamente la reunión del pasado Domingo fue muy refrescante..hubo humo blanco¡¡¡. Me gustaria me hables mas al respecto, recuerda que, de lo que mas me gusta alardear, es de mi connotada ignorancia, que agudiza un tanto sentido común.

Con respecto a la palabra, entiendo que refieres la fuerza que puede tener segun la uses pata el bien o el mal. Considero que los seres humanos no controlamos esos dotes que la madre natura nos da, muchos por desconocimiento, otros por ser su naturaleza el dañar a la otra/o.

Si nos educamos concientes de tamaña responsabilidad, administraremos mejor los impulsos que guian nuestra palabra, aunque, esto considero, se extiende tambien al pensamiento.